Daemon-start-stop

Hoy estuve creando un servicio en Debian para iniciar automáticamente un pequeño servidor (el demoniodaemon en inglés) en la empresa. El proceso en sí es bastante sencillo, basta con copiar el fichero /etc/init.d/skeleton a /etc/init.d/<nuestro_daemon>, darle permisos de ejecución y modificar los valores correspondientes a nuestro demonio.

Detallo los puntos de “ensayo y error” en los que trabajé y que me parecen más interesantes. Al final del post dejo, para los curiosos, el servicio de arranque finalizado (he cambiado el nombre por motivos internos).

  • Si se pasan argumentos al ejecutable, lo más sencillo es invocar al mismo con la ruta absoluta.
  • Los argumentos deben ser lo último en la línea de comandos del daemon-start-stop, y no justo después del –exec (como pensaría uno de primeras). Ejemplo: daemon-start-stop –start –quier –exec $DAEMON_EXEC –test — $DAEMON_ARGS
  • Muchas veces queremos ejecutar el demonio como un usuario diferente (permisos, seguridad). En ese caso, se usa el parámatro –chuid [<user>][:<group>], siendo opcionales cualquier de ellos (y siempre los argumentos de ejecución del demonio al final, recordad esto).
  • El parámetro –background ejecuta el programa en segundo plano y no tenemos que preocuparnos nosotros de hacer el fork de nuestro proceso. Importante cuando el demonio se lanza durante el arranque, para no frenarlo.
  • Si nuestro programa no crear su pidfile podemos pedirle al sistema que lo haga por nosotros con la opción –make-pidfile. El pidfile es un fichero especial del tipo /var/run/<nombreproceso>.pid que únicamente tiene dentro el identificador de proceso, y que se utiliza para localizar procesos de forma rápida.

Más información sobre el daemon-start-stop.

Continue reading