Lo estás haciendo mal

Todos recordarán el antennagate, cuando el diseño de antena exterior del iPhone 4 mostró un pequeño fallo: el usuario era capaz de puentear las antenas con su mano al agarrarlo, degradando la recepción hasta el punto de no tener señal en algunas ocasiones. El problema era gordo, aunque también es cierto que tampoco era para empezar la tercera guerra mundial como muchos quisieron hacer. Yo mismo he tenido el iPhone 4 y el fallo se convertía en problema básicamente en zonas de baja recepción; no quito peso al fallo, pero si a la publicidad que se le hizo.

Pero vayamos a lo que interesa, lo que dijo Steve Jobs al respecto: “Lo estás agarrando mal”. El meollo del asunto no fue que hubiera un error en el diseño, sino la gestión que se hizo del problema desde la empresa: ga-rra-fal.

Hace unos meses se hizo viral un vídeo (así como sus clones) titulado “10 cosas que estabas haciendo mal”. El vídeo en cuestión pertenece a un canal de hackings (trucos caseros), la gran mayoría muy útiles, por cierto.

Puse el ejemplo del iPhone 4 antes porque uno de esos “trucos” básicamente dice lo mismo: estás agarrando mal el brick. A todos nos ha pasado que salpicamos todo cuando se vierte la leche o el zumo desde un brick. Esto se debe a la turbulencia creada cuando el aire que entra en el envase se encuentra de frente con el líquido que sale. A continuación se puede ver el truco propuesto para evitar ese problema.

En resumen, se propone girar el envase de forma que el agujero de salida quede arriba en lugar de abajo (donde todo el mundo lo usa), permitiendo que el aire entre libremente sin crear turbulencia.

El problema está que esto no es un fallo de uso de parte del consumidor, que lógicamente pone la boca del envase lo más cerca posible del recipiente para maximizar la puntería (con la boca puesta como en el truco se hace más difícil acertar). El problema está en el diseño del envase que prioriza otros factores como volumen óptimo y almacenamiento frente a su uso, dejando como única salida el poner la boquilla en un lugar tan poco apto.

No es que “lo estés agarrando mal”, es que está mal diseñado. No es culpa del consumidor sino del fabricante. Y el vídeo no hace sino acentuar esa percepción de “inutilidad” del usuario al llamarlo algo que “estabas haciendo mal” en lugar de llamarlo un simple truco para compensar el fallo de diseño.

Esto ocurre en muchos otros ámbitos, incluido el mío profesional (programación). Creemos que es el usuario el que lo hace mal (aunque no faltan ejemplos) cuando nuestro trabajo, en su clímax, ¡es lograr que el usuario lo haga bien sin tener que explicárselo! Ya lo dice Jony Ive (CDO de Apple): “Pienso que nuestra meta es que tengas la sensación de que no hay diseño”, de que las cosas funcionan y ya, de que son intuitivas, de que tenían que ser así.

En este sentido me gustaría mostrar dos envases de los que compramos en casa. El de la derecha es el típico brick tetraédrico con la boquilla en una esquina (y su consiguiente turbulencia y derrame). El de la izquierda es de otra marca donde han querido evitar ese problema con un diseño mejorado: la forma en pico de la parte superior hace que la boquilla quede por encima del líquido durante el vertido, facilitando la entrada del aire y eliminando la turbulencia. Para evitar que la pérdida de resistencia colapse el envase al apilarlos, se agregó un tabique de cartón en el medio de los empaques de 6 unidades para absorber parte del peso. En términos de coste no sé cómo afectará, pero no es el producto más caro de su género y creo que han llegado a una solución más que buena.

Cambiando el mundo: primeros pasos

Quejarse, deporte nacional. Bien sabido por muchos y practicado profesionalmente por otro tanto. Y si es quejarse de las autoridades, ya estamos hablando del derbi.

¡Qué no hay donde aparcar en el polígono industrial! (por ejemplo, y sin guardar relación con lo que me pasó esta mañana). Pero, ¿y nuestro granito de arena? Se nos suele olvidar y mientras repetimos la queja como un mantra dejamos 80cm de distancia con el coche de enfrente o en diagonal sin pensar que ese acto lo primero que hace es restar un puesto más a la zona.

La frase es muy sabida y repetida pero poco practicada: para cambiar el mundo primero debemos cambiar nosotros.

Cosas en común

Hoy me he dado cuenta que los programadores, los arquitectos, los educadores y los peluqueros tenemos una cosa en común, hacer las cosas de cara a futuro: que el software no falle después de entregado, que el edificio no se caiga en 60 años, que el alumno preserve sus conocimientos y que el corte de pelo no sea un desastre después de la primera ducha.

N. del A.: el primero y el último vienen de la experiencia.

Planificación

Siempre me había parecido muy aleccionador aquel chiste que dice

Sabes que has terminado tus estudios y que comienzas a trabajar cuando de 3 meses pasas a tener 3 semanas de vacaciones

Ya van siete meses desde que comencé en una empresa privada, y con lo que he visto este tiempo puedo agregar una nueva frase

Sabes que has salido de la universidad y que has entrado en la empresa privada cuando de utilizar semanas y días en tus diagramas de Gantt pasas a usar horas y minutos

Esto es inflación y lo demás son tonterías

Organizando fotos esta mañana encontré este par de capturas de pantalla que hice hace tiempo, instalando una actualización de Microsoft Office.

No tengo palabras para definir la impresión que me dio el pasar de necesitar 781KB… ¡a que la actualización pesara casi 300MB, y eso en un sólo click! Una inflación del 500%, nada que envidiar a muchos países.

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Servicio técnico hasta en los detalles

Una de las razones por la que me gusta tanto Apple es por su cuidado en los detalles (no digo todos, pero sí tantos que es como si lo fueran). Uno de los más llamativos es el servicio técnico (ST): “¿un problema con su producto? acá uno nuevo”.

Eso fue lo que me pasó… tres veces… este fin de semana. Mi iPhone 5 había estado dando problemas. Llamé a ST y me dijeron que fuera a una Apple Store y me lo cambiaban, o que lo gestionara (peleara) con mi operador móvil. Después de pensarlo por 4 ó 5 Plancks, decidí pedir cita en una Apple Store.

Llego para mi cita y me atiende una chica que simplemente me dice “cuénteme”. Le expongo mi problema y me pregunta que si he hecho respaldo del iPhone porque me lo cambian enseguida. Como ya iba preparado, lo borro todo y se lo entrego. A los 3 minutos vuelve con un iPhone nuevo y me lo da para configurarlo mientras ellas copia los datos del nuevo dispositivo. ¡Qué maravilla de servicio! Mientras espero, me llega el email de indicación de cambio de móvil.

En eso, veo que en una esquina del nuevo teléfono hay una pequeña marca en el aluminio. No es que el mío lo hubiera dado inmaculado (de hecho, tenía un par de arañazos de cierta envergadura), pero decidí comentárselo a la chica. Lo mira y me dice “¿quieres que te lo cambie?”, a lo cual no me niego. La chica se lleva el móvil de cambio, abre otro y ve que también tenía una pequeña marca. Lo comenta con su supervisor, los retiran para devolverlos a fábrica y por fin encuentra uno sin marcas, que me da para que lo examine (casi me entrega una lupa). Después de dar mi visto bueno, lo registra, me pregunta si necesito algo más, me deja la Wi-Fi del local para instalar mis apps y sincronizar mi copia de seguridad de iCloud.

Esto, queridos amigos, _es_ servicio técnico: cero preguntas, el cliente tiene la razón (cuando la tiene) y todo con una gran sonrisa.

Como “ñapa”, dejo el email que me llegó minutos después indicando el “cambio del cambio” de dispositivo, el cual no dejó de hacerme gracia cuando lo vi.

Servicio técnico Apple