User-proof??? Prove it!

Ayer estuve ayudando a una amiga (a quien llamaré en nombre clave “Gorgoritos” :p) con un problema que tenía en su ordenador (sistema MacOS X Tiger)… me contó que no podía encontrar un montón de ficheros (fotos, pelis, música) y que días antes había estado haciendo algo de limpieza en el escritorio (muy recomendable por cierto, para no tener ese desmadre de ficheros pululando por la pantalla). En un principio pensé que se trataba de una “simple” recuperación de datos (undelete). Armado con cuanto software encontré, me encaminé a pasar un rato entre removiendo las entrañas del sistema de ficheros y conversando con Gorgoritos. De todas formas, me parecía curioso que, además de haber perdido las fotos y demás ficheros, me comentó que la configuración del Dock había cambiado.

Después de una rápida inspección del ordenador, efectivamente, no estaban los ficheros en su cuenta, pero me percaté que su cuenta curiosamente se llamaba “fnacfnac”, a la vez que en el directorio /Users/ brillaban dos hermosas carpetas “fnacfnac” y “gorgoritos”. Cuando revisé la lista de usuarios, sólo pude encontrar al usuario “fnacfnac”… ¿deducen ya el origen del fallo?

Pista: cada usuario tiene un directorio con su nombre en la carpeta /Users/. Esta asociación no es casualidad y por algo los sistemas Unix cuentan con el comando “whoami” que únicamente devuelve el nombre del usuario; además de poder usar el enlace especial “~” para referirse a la carpeta del usuario, también es posible construir la ruta usando dicho comando.

Bueno, el problema había sido causado simplemente por haber renombrado dicha carpeta a otro nombre. Lo más normal del mundo, ¿quién quiere tener a su usuario con el nombre de “fnacfnac”? ¡puaj!. El asunto es que ésa no es la manera de cambiar el nombre del usuario… de hecho, la forma más sencilla es crear un nuevo usuario y traspasar toda la información, procediendo luego a cambiar el propietario de los ficheros (comando “sudo chown -R nuevousuario /Users/nuevousuario”).

Cuando Gorgoritos reinició el ordenador, éste no pudo encontrar el directorio del usuario “fnacfnac”, y creó una carpeta de usuario completamente vacía, de ahí que el sistema pareciera recién salido de fábrica. La solución fue simple y únicamente requirió hacer los pasos antes descritos, aunque el traspaso lo hice poco a poco dado que desconocía si en el siguiente inicio de sesión serían sobreescritos.

Al final, la historia terminó con un ordenador recuperado, una amiga feliz y contenta (lo más importante), y yo volviendo a casa pensando en el título de este post: incluso el sistema más user-proof puede ser dado de baja completamente por acciones simples y, esto es lo más interesante, ¡incluso intuitivamente correctas!.