Sobre las cadenas

Mucho se ha hablado de ellas; están las que usan los ecologistas radicales al atarse a un árbol, están las que impiden que un delincuente escape, las que usamos los programadores para mostrar texto y en algunos países hasta hay cadenas con un alto contenido de contenido político. Pero en este post quiero hablar de otro tipo, que seguramente, y más si estás leyendo un blog, conocerás: las cadenas de emails, SMSs, etc.

Son viejas como los propios medios de comunicación. Sus motivos son tan variados como las personas que lo reciben: los hay de chistes, de fotos, de oración, de alertas de fraudes, de amistad, de fenómenos astrofísicos, aquéllos que te avisan de un problema médico o de seguridad, de buena suerte, de virus, de curiosidades, de música, etc. En cuanto al estilo, hay de todo: verdaderas obras de arte que pesan megas, otros que son imposibles de leer debido a que se camuflan entre las 10.000 direcciones de correo anteriores a las que han sido enviados, algunos hacen sangrar la retina de los lingüistas de la RAE, o provocan el suicidio de un diseñador gráfico que no pudo terminar de leer esa cadena escrita con Comic Sans amarilla sobre fondo naranja y rodeado de GIF animados de 16 colores.

Vale, hasta ahora no hemos descubierto nada nuevo; aunque de hecho, no creo que el post descubra nada nuevo en su contenido, pero espero que ayude a que se formen nuevas sinapsis neuronales de los lectores con pensamientos propios derivados de la meditación de estas líneas.

Veamos una clasificación rápida y muy genérica de las cadenas:

  • Chistes: ¿a quién no le gusta un buen chiste? es normal, nos gusta reírnos; el problema surge cuando el chiste lo leemos cien veces, o recibimos tantas listas de chistes que al final son los mismos pero cambiados de orden, o donde en vez de “Pepe” el personaje es “Luis”.
  • Fotos: por favor, un fotógrafo que se precie le gusta conservar la calidad de sus fotos. ¿Han recibido algún .pps con calidad suficiente como para usar sus fotos de fondo de pantalla? ¡Es que no tienen calidad ni como fondo de pantalla de un móvil! Asumiendo que se quieran transmitir las fotos y que el receptor las quiera recibir, ¿por qué no se crea un álbum en Picasa o en Flickr, y se manda el enlace? Es mejor en cualquier aspecto: ocupa menos, se manda y baja más rápido, las fotos tienen calidad, si quiero guardar una lo puedo hacer…
  • De oración (genérica o para un pobre niño sin piernas del África): acá doy un toque personal, si quieres que rece por ti o alguien, ¡lo haré con mucho gusto! (hasta puede ser que ya lo haga), en ese caso, dímelo en persona o en un mail para mí. No hace falta que trates de usar mis sentimientos humanos contándome una historia tierna antes; eso es chantaje emocional. Aún así, rezaré por ti… para que dejes de mandar esas tonterías y aprendas lo que la oración es realmente. Además, en los casos de emails sobre enfermedades o parecidos, muchas veces son noticias más amarillistas que de verdadera caridad (por no contar los bulos)
  • De buena suerte: bueno, gracias a Dios el “sapito de la buena suerte” hace tiempo que no lo recibo, pero debe seguir croando por ahí. Lo mismo que antes, aunque cambiando a un nivel muy diferente: la suerte no “se da”, en todo caso “se desea”. Dejo dos citas, una seguro se la escuché a mi padre: “La suerte es cuando la preparación de encuentra con la oportunidad”, la otra, la publiqué hace meses acá: “El éxito es para quien se lo merece, la suerte para quien la necesita” (link).
  • Avisos de inseguridad, de fraudes, de virus, de comida en mal estado, de peligros…: debo confesar que algunos son increíbles y merecen un Oscar a guión del año. La verdad acá es que casi siempre son bulos, rumores callejeros, basados en casos o situaciones medianamente reales, aderezados por la opinión desinformada del autor, o bien en mentiras puras y duras que sólo buscan circular por la red.
  • Cosas curiosas, música…: creo que dentro de todo son los menos malos, junto con los chistes. Tienen un valor propio y pueden ser reusados (a diferencia de las fotos).
  • Seamos sinceros: las cadenas suelen ser, en su gran mayoría, no deseadas. No creo que haya mucha gente por ahí que revise su email cada 3 minutos y diga llorando “Oh no! sólo me han llegado 2 cadenas, mis amigos ya no me quieren :(“. En realidad, suele ser al revés, y si no fuera porque la experiencia nos dice que, de vez en cuando, recibimos mensajes auténticos de esa persona, seguramente le habríamos agregado a una block-list, creado algún filtro o parecido.

    No, las cadenas no suelen ser deseadas, creo que ni las “útiles”… y aún así se envían millones cada día (nótese que uso el término enviar, luego aclararé). ¿Qué pasa entonces? Me acuerdo de una frase que le oí a Kevin Mitnick en una charla sobre ingeniería social: “El ser humano tiene muchos puntos débiles, por naturaleza: le gusta quedar bien, no le gusta decir que no, siempre quiere ayudar y suele confiar en las demás personas”. Creo que esto mismo se puede aplicar a las cadenas: si nos piden que reenviemos algo, incluso al que lo envía, en algún rincón del corazón vemos la cara del otro, completamente decepcionado por no haber recibido nuestro email de vuelta… ¡como si tuviera un check-list de a todos los que se lo envió!; si nos piden rezar por alguien, ¿nos negamos?, aun los que no tienen fe, estoy seguro que al menos piensan “ojalá se recupere”; cuando un amigo nos dice algo tendemos a creerle, sin preguntar mucho de si ha contrastado la información con otras fuentes o si el sentido común no le chirría ante “eso”.

    En los últimos años este fenómeno se ha ido extendiendo de los emails al facebook (status que suelen terminar en un “copia esto en tu muro…”), SMSs, mensajes del BB messenger, twitter… a diferencia de los emails, estos nuevos medios son más difíciles de “descartar a priori”. Venga, ¡nos tienen rodeados!

    Sin intentar crear un manual de netiquette, creo poder dar algunos consejos generales

  • La observancia positiva del Talión: no envíes a los demás las cadenas que no quieres recibir… tú envías una a 300 personas, medita que podrías por ello recibir 300 cadenas de vuelta.
  • Contrastar la información: muchas cadenas son bulos, y existen varias webs en internet que los almacenan, con mil variantes. Por ejemplo, la típica de que Marte se verá “este verano” del tamaño de la Luna. Muchas veces sólo basta copiar una línea significativa y buscarla en Google.
  • ¿Vale la pena? ¿será útil para mi receptor? ¿le haré perder el tiempo con esto? ¿podrá bajarse las 300 fotos de este .pps de 500KB y usarlas como fondo de pantalla?
  • No todo mensaje que comienza con un “Importante”, “Urgente”, “La mejor foto del año”, “Increíble”, “Por favor”, etc… realmente lo es.
  • ¿Es actual?: si la cadena la he recibido por quinta vez en un año, seguramente ya todo el mundo la tenga.
  • Conocer a quién se envía: no sirve de mucho prestar una revista sobre sistemas de montaje de coches a un pintor, ¿verdad?. Desgraciadamente, muchas cadenas son lo suficientemente genéricas para que “interesen” a todos.
  • Por último, y puede servir de regla express en caso de que no tengamos tiempo de meditar sobre todos los puntos anteriores… ¿qué pensarán de mí si mando “esto”?. No hablo acá de respetos humanos ni de decir la verdad o las cosas como son, hablo de reputación, de mantener la altura, ¡incluso la dignidad! ¿es realmente buena o curiosa la pieza musical que mandas a esos amigos que llevan 35 años tocando en grandes conciertos? ¿noticias de virus a un informático? ¿frases cursis con una foto mal hecha del Sagrado Corazón a tus antiguos compañeros del MBA? ¿el sapito de la buena suerte a… ¡cualquiera!?
  • Bueno, esto puede picar y extenderse, y creo haber hecho ver mi punto: algunas pocas cadenas (10E-7 %?) pueden ser útiles, bonitas, graciosas, y aún así eso no significa que debamos mandarlas, ¡ni siquiera que las quieran ver!

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