El tamaño importa sólo si se ve bien

Es en momentos como éste cuando yo pienso que el que propuso la idea, el que la diseñó, el que la codificó y
el que diseñó los gráficos no se pusieron de acuerdo en ningún momento y se transmitieron todo a base de post-its. Y para rematar, el que validó esos casos de uso derramó su café sobre la lista de tareas y no vio que faltaba algo.

¿De qué hablo? De la opción “Large icons” de la barra de herramientas. Una imagen dice más que mil palabras.

Por favor, no cuesta mucho diseñar dos iconos, o renderizar dos en caso de hacerlos en vectorial, pero ¿por qué tiene que verse así un producto final que cuesta no precisamente 2 euros?

La opción como tal puede que tenga sentido (de hecho, conozco mucha gente que debería usarla, así sea para que el icono grite “¡estoy acá, estoy acá!”), pero si se hacen las cosas hay que tratar de hacerlas bien: esto es un vulgar escalado que queda mal, daña la estética de todo el producto. Es como comprar un Audi A5 y ver que las alfombras del coche están protegidas con papel de periódico. Simplemente ¡no!

En interfaces de usuario el buen gusto es muy importante, y muchos me dirán que eso cae dentro de lo opinable: sí y no. Sí porque a mí el arte moderno no me gusta tanto como el clásico y otros pueden opinar contrario. Pero por otro lado el buen gusto implica un mínimo de cosas, y el cuidar los detalles es una de ellas. Especialmente cuando el detalle es grande, como esos iconos poco definidos y, “opinión”, espantosos.