Diferencias

Ser diferentes no es ser desiguales.

La igualdad hoy en día se entiende muy mal. Pueden haber diferencias y eso es genial, pero eso no implica desigualdad: no hay gente mejor, unos no están en un nivel más alto. Somos todos iguales en dignidad, sí; pero de ahí en adelante iguales en nada, somos diferentes. Y esa igualdad de dignidad es la que hay que buscar que se viva, entre los diversos trabajos, entre las culturas, entre hombres y mujeres, entre jóvenes y no tan jóvenes, con derechos, con respeto, con sonrisa, pero no la igualdad en tonterías y superficialidades. Si no, el niño debería de trabajar porque somos todos iguales, el fortachón y el flacucho carar la misma cantidad de sacos de harina, el suspenso y la matrícula de honor estar en el mismo consejo directivo, y los hombres deberían llevar sujetadores y las mujeres tener urinarios en sus aseos.