¿”Definir” un comienzo o “finiquitar” un comienzo?

Hace unos días leí un artículo en el que trataban de hablar del aborto sin “entrar en moral, ética y religión”, cosa que simplemente me parece ridículo, ya que hablas de la vida humana, no de una partida de ajedrez.

El asunto es que proponían una idea que el científico Sergio Pérez Acebrón, del German Cancer Research Center (Alemania), mencionó en una charla (la resumo, el artículo original para más detalles).

Un electroencefalograma mide la actividad cerebral; tiene validez legal para decidir si alguien ha muerto, para decidir si alguien ha dejado de ser una persona viva (…), usemos [entonces] la actividad cerebral no sólo para marcar el final de la vida, sino también para el principio, podríamos decir que no estamos, legalmente, ante una «persona viva» antes de la semana 23.

Como suele pasar en estos casos, un método positivista que de entrada parece válido pero que deja de lado el hecho de que un ser humano no es sólo un conjunto de células operando coordinadamente entre sí; ¡es mucho más!

Esta premisa de la actividad cerebral se olvida de una diferencia fundamental entre ambos casos: la potencialidad. Un niño en el vientre materno (me olvido de la terminología asociada a cada etapa del embarazo, es simplemente un ser humano) difiere del primero en que el bebé potencialmente tendrá actividad cerebral, mientras que el otro ya no la tendrá.

Por otra parte, la potencialidad sí que es utilizada muchas veces para otro fines, por ejemplo, para marginar en sus trabajos a mujeres recién casadas por el simple hecho de que pueden quedar embarazadas. ¿O será que lo que precisamente preocupa a los pro-aborto es que ese ser potencialmente útil, bueno, maravilloso, causa de alegrías, que igual es una cantante o que pasará horas jugando con sus amiguitos al Mario Karts 2020, y (me pongo materialista acá) cotice en la Seguridad Social para sostenerlos en su ancianidad, llegue a desarrollar todo su potencial?

Acepto que el argumento de potencialidad no es un argumento suficiente para defender la vida de un ser humano indefenso ya que quedarían marginados de él todos los enfermos o discapacitados, que también deben ser acogidos en esta maravillosa aventura de vivir. Pero sí veo que es un argumento válido para evitar que algunas premisas equivocadas terminen matando a alguien.

Y en este orden de ideas, dejemos de ser potencialmente buenas personas y defensores de la vida, y pasemos a serlo de verdad.